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La OCDE confirma: se requiere más FP de adultos en España

La mayoría de los españoles mayores de 34 años no tienen la cualificación profesional necesaria para acceder al mercado laboral. Al menos, no en el nivel que se requiere en los países desarrollados. Tales son los datos que nos ofrece el último estudio de la OCDE sobre formación y empleo.

La OCDE ha presentado su informe anual, en el que ofrece multitud de datos y estadísticas sobre datos como empleo, competitividad, desarrollo y formación. Y como ya viene siendo habitual, España no sale bien parada ni en las cifras ni en las conclusiones. Vamos a hacer un repaso a los datos que nos ofrece el estudio para, posteriormente, presentar un análisis de sus conclusiones y las medidas que resolverían la situación.

Uno de los datos más destacados es que en España, el 8% de los adultos mayores de 34 años, cuenta con el nivel mínimo de estudios de formación profesional de grado medio. En contraste, Alemania cuenta con una cifra del 56% de adultos del mismo rango de edades con estudios de FP de grado medio. Una brecha que sería difícil de salvar incluso mirando a largo plazo y con una situación económica favorable. Sin embargo, lo peor no se muestra al compararse con el mejor, sino al compararse con la media: el 34% de los adultos de los países miembros de la OCDE que participan en el estudio tiene estudios medios de FP. Es decir, estamos a un 26% de distancia de la media, y casi a un 50% del mejor [1].

Gráfico de desempleo juvenil contra nivel de formación en España

Desempleo vs formación: El gráfico de la izquierda muestra el desempleo en España desde 1995 hasta el final de 2011, para el grupo de edad de 16 a 25 años [2]. La linea azul continua muestra como se dispara el desempleo por encima del 50% en los que no tienen ni siquiera estudios de secundaria, mientras que se mantiene elevado pero a tasas más moderadas para los que tienen formación profesional, bachillerato o estudios universitarios.

En el segundo gráfico vemos una comparación con otros países, siendo España el país que mayor contribuye a incrementar el desempleo en el intervalo de edades de 16 a 25 años en el conjunto de la OCDE. En este gráfico, las barras azules representan los estudiantes por debajo del nivel de FP de grado medio. Como puede verse, este conjunto representa la mayor contribución al desempleo, y es especialmente destacado en España.

Es interesante resaltar la importancia de la relación entre la tasa de desempleo y el nivel de formación. Los gráficos anteriores muestran esta estrecha relación y permiten entender la situación presente y futura de España. La mitad de los menores de 24 años no tienen acceso a un empleo porqué no tienen la formación adecuada y además carecen de experiencia laboral. El problema es que ya ahora, y más en el futuro, se requerirá una formación mínima para poder aspirar a cualquier empleo, en todos los sectores. Este 50% de menores de 24 años está condenado a perpetuarse en esta situación, a menos que se decidan a ampliar su formación; son la “generación perdida”. La situación de los adultos es similar, porque la experiencia por si sola ya no es suficiente para acceder a un empleo, si no ésta no se respalda con formación y un título.

España tiene un problema con el empleo juvenil, pero tiene otro igualmente grave con el empleo en adultos. Si nos centramos en este último grupo de edad, veremos que es en realidad mucho más grave, dada la resistencia que muestran los más mayores al estudio y la formación.

Si dejamos provisionalmente de lado el plano económico y nos centramos en los aspectos psicológicos y sociales, a alguien de 20 a 30 años le cuesta relativamente poco iniciar, por ejemplo, un ciclo de FP. Sin embargo, a un mayor de 30 años le resulta mucho más difícil, y esta resistencia psicológica se acentúa pasados los 40. A esta realidad sumemos las dificultades económicas por las que están pasando las familias, y la desinversión que el gobierno actual está llevando a cabo en educación pública y obtendremos un panorama nada alentador.

Un padre o una madre de familia, con más de 30 años, cuyos únicos ingresos pueden ser una prestación, o el trabajo precario de uno solo de los miembros de la familia, no contemplará el gastar el poco dinero del que dispone en estudiar. Sin embargo, la estadística solo muestra los datos en frío, y confirma que esa es, en realidad, la única opción que tiene de subsistencia en el futuro: invertir en formación.

Como se ha dicho, la OCDE muestra que solo un 8% de los adultos españoles mayores de 34 años tiene estudios de FP de grado medio. La situación económica real, tanto del presente como del futuro, es que en adelante, los que no tengan ese nivel de estudios mínimo no encontrarán empleo, ni siquiera precario ni mal pagado. Los tiempos en los que uno podía dedicarse a trabajar en la construcción o la hostelería, sin estudios, han pasado ya a la triste historia reciente de España. Ahora existen títulos de FP para cualquier profesión imaginable, solo en hostelería, turismo y construcción (por el ejemplo anterior) suman más de diez titulaciones de FP de grados medios y superiores. Y quienes tienen un negocio lo saben y no contratarán a quien no disponga como mínimo de estas titulaciones.

Conclusiones ¿Cual es la solución?

Se puede resumir en tres puntos:

Referencias

—Equipo de redacción

25 de Junio de 2013